El tragopan Satyr es sin duda uno de los reyes de la avicultura en el mundo ya que se trata de una de las aves más maravillosas y majestuosas del planeta. Su porte, su elegancia, sus colores vivos y su indescriptible parada nupcial conforman la grandeza de esta especie .
Son aves muy territoriales, tímidas y solitarias. De los trabajos de campo insitu se ha descrito que son aves muy activas territorialmente, realizando movimientos altitudinales en función de las horas del día. Se han observado movimientos matinales de ascensión para buscar alimento en las zonas más altas y de descenso al atardecer para buscar sus zonas habituales donde dormir.
En la época de reproducción se forman las parejas o grupos reproductores formador por un macho adulto y una hembra (parejas)
La parada nupcial o “display” lo vamos a dividir en dos tipo.
- Lateral: Consiste principalmente en colocar su cuerpo inclinado en la dirección de la hembra de forma lateral , Hincha su cara y cuernecillos.
- Frontal: El macho se coloca en frente de la hembra y despliega todo su esplendor en un precioso baile formado por aleteos en el suelo y despliegue posterior de todo su colorido.

La estación de cría empieza a principios de marzo y acaba a finales de julio. La nidificación se realiza principalmente en árboles (rododendros en flor) en zonas densas a una altura entre los 4 y 5 metros. Los nidos se construyen con ramas y hojas secas. Lelliot (1980) describe un nido en el mes de junio en el Annapurna a 3.200 m. con 2 huevos, e incluso hembras con pollos a la misma altura en el mes de mayo.

La puesta normal está formada por 2-4 huevos( 6 x 4 cm), que son incubados durante 28 días. Los pollitos pasan la noche en el nido durante 5-6 días. Y no son adultos hasta los 2 años de vida.

El naturalista William Beebe, en su monografía sobre los faisanes del mundo (1918), dedicó un capítulo a esta especie a partir de sus observaciones en Sikkim, a los pies del Kanchenjunga, describiendo nidos completamente ocultos entre densos matorrales de bambú y rododendro. Beebe llegó a comparar el reclamo del macho con un lamento, escribiendo que su llamada recordaba más al lastimero gemido de un panda que al canto de un ave.
Fuente: Internet Archive — Beebe, «A Monograph of the Pheasants», vol. I (1918).